Un Perro estaba echado en el heno de un pesebre. Llegó un Buey hambriento después de una larga jornada de trabajo y quiso comer un poco de heno. Sin embargo, el Perro gruñía furioso y le mostraba los dientes cada vez que el Buey intentaba acercarse para tomar un bocado. El Buey, desconcertado y frustrado, le dijo al Perro: ¡Qué egoísta eres! Ni comes el heno, ni dejas que yo lo coma, que lo necesito tanto para alimentarme. Y el Perro, sin dejar de gruñir, siguió impidiendo que el Buey comiera. Moraleja Esta fábula se aplica a aquellos que, aunque no pueden disfrutar de ciertas cosas, impiden que otros las disfruten también. Se refiere a las personas envidiosas o egoístas que acaparan recursos, oportunidades o bienes que no utilizan ni necesitan, solo por el placer de evitar que otros los aprovechen.
