A lo largo de la historia, una figura religiosa ha trascendido diversas culturas y lenguas: la imagen de una madre divina sosteniendo a su hijo, un símbolo de ternura y espiritualidad asociado a la maternidad sagrada y la protección celestial, que ha perdurado a través de los siglos en distintas civilizaciones. En el catolicismo, María es venerada como la reina del cielo, la madre que acoge al niño Jesús, el Salvador prometido. Sin embargo, esta imagen, tan central en la devoción católica, no es exclusiva ni original. Mucho antes de Cristo, en la antigua Babilonia, Semiramis era representada con su hijo Tamuz en brazos, mientras que en Sumeria, la madre celestial era conocida como Nana. En Egipto, la diosa Isis sostenía al joven Horus, y en la antigua China, la madre celestial era Xinmu, protectora y dadora de vida. Entre los pueblos germanos, Gerta era adorada como la virgen madre con su hijo divino. En las creencias celtas, la Virgo Paritura anunciaba el nacimiento de un hijo sagrado, mientras que en la India, Indrani era mostrada con su hijo divino. En la mitología griega, la figura correspondía a Afrodita, y en Roma, se le conocía como Venus o Fortuna. Entre los etruscos, su nombre era Nutria. Las similitudes entre estas culturas separadas por siglos y continentes nos llevan a preguntarnos: ¿cómo una práctica religiosa nacida en Mesopotamia se infiltró en el cristianismo? ¿Es la veneración mariana en el catolicismo una verdadera honra a la madre de Jesús, o más bien una adaptación de antiguos cultos paganos a la diosa madre? Este documental explora el oscuro origen de la diosa madre, su influencia en el culto mariano y cómo esta figura ancestral, en lugar de representar una verdadera fe, ha alterado el mensaje del Evangelio, incorporando prácticas idolátricas en la devoción católica hasta hoy. ¿Crees que la imagen de María sosteniendo a Jesús es una tradición con raíces en antiguos cultos paganos? Deja tu opinión en los comentarios, queremos saber qué piensas. Empezamos. La falta de conocimiento bíblico ha llevado a millones a aceptar prácticas sin cuestionarlas, que carecen de fundamento bíblico y son heredadas de religiones paganas. La costumbre de venerar a una madre con su hijo en brazos se ha adoptado en muchas tradiciones cristianas sin un análisis profundo de su origen y significado. Un ejemplo claro de cómo el paganismo babilónico sigue presente hasta hoy es el culto a María, que la iglesia romana instauró para reemplazar la veneración a la diosa madre de Babilonia. Desde los inicios de la civilización, la adoración de una madre diosa y su hijo ha sido común en diversas culturas, como en Babilonia, donde Semiramis y Tamuz eran reverenciados como divinidades.
