Rubén y Martín van siempre juntos, desde pequeños ya eran amigos. En clase se sientan cerca y casi siempre se ríen por todo. Cuando llegamos a la ESO pensamos: “esto va a ser muy difícil”. Muchos libros, muchos profes, y pocos días para descansar. La primera evaluación salió bastante bien, porque preguntamos y estudiamos algo. Los panas nos dieron consejos y eso nos salvó más de una vez. Catalán fue complicado, parecía un monstruo enorme. A veces no entendíamos nada, pero al final lo aprobamos y celebramos como si fuera un gol. En alemán nos lo pasamos bien, aunque la nota no fue increíble. Sentimos que nos robaron un poco, pero no dijimos nada porque nos reímos mucho en clase. Luego llega el recreo, el mejor momento del día. Bocadillo, risas, correr sin parar y llegar tarde a clase otra vez. Después de estudiar vienen los deportes. Rubén juega a waterpolo y lo hace muy bien. Sigue en la selección balear y cada vez juega mejor. Martín juega al fútbol y corre como si no se cansara nunca. Desde la grada la gente grita y se queda flipando con sus jugadas. A veces ganamos, a veces perdemos, a veces suspendemos alguna. Pero seguimos juntos, aprendiendo poco a poco. Somos de primero de la ESO, no somos perfectos, pero esta es nuestra historia, con amistad, risas y ganas de seguir
