Pero todo cambió el 6 de agosto de 1945. La bomba atómica cayó sobre su ciudad. Naomi sobrevivió… pero la guerra le había dejado una sombra: la enfermedad. Toshiro, su fiel amigo, le contó una leyenda: si alguien enfermo hacía mil grullas de papel, los dioses le concederían un deseo Naomi comenzó a doblar grullas. Una por una. Día tras día. A pesar del dolor, no se rendía. Sus manos delgadas seguían creando esperanza con cada pliegue de papel."
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