Mi niña hermosa… Hace poco tiempo dejé mi cuerpo, pero no a ustedes. El alma no se despide, solo se transforma. Y aunque mis brazos ya no te toquen, mi amor sigue latiendo en los tuyos. Sé cuánto te ha dolido mi partida. Te sentí llorar en silencio, sonreír con fuerza, organizar la vida mientras el corazón se rompía. Y hoy, quiero que sepas… no me fui, me quedé en la semilla. Elian David no es solo un nuevo nieto… Es la nueva flor de nuestro árbol. Es el eco de lo que fuimos, y la esperanza de todo lo que tú soñaste para tu familia. Tu nieto llega justo donde el alma necesita renacer. Él no reemplaza, pero sí honra. Y con su llegada, viene a recordarte que la vida nunca termina, solo cambia de forma. Tú, que una vez fuiste madre soltera, que luchaste con fuerza y ternura, hoy mereces ver florecer todo lo que sembraste en amor. Y yo, desde donde estoy, te abrazo a través de este pequeño ser. Él trae parte de mi luz, parte de tu fuego, y toda la promesa de un nuevo ciclo. Gracias por continuar. Gracias por ser puente entre lo que fui y lo que ahora vuelve en forma de vida. Cuando cargues a tu nieto por primera vez, estaré ahí. Entre tus lágrimas, tu risa, y ese suspiro que solo dan las mujeres fuertes… como tú. Con amor eterno, Tu mamá
