La reproducción es un proceso fundamental que garantiza la continuidad de la vida en la mayoría de los seres vivos. Sin ella, las especies desaparecerían con el paso de las generaciones, y la diversidad biológica, que sostiene a los ecosistemas y sus funciones, se vería gravemente amenazada. Este ensayo explora la importancia de la reproducción desde perspectivas biológicas, ecológicas y evolutivas. La base biológica de la reproducción es la transmisión de información genética. A través de la reproducción se heredan rasgos que permiten a las poblaciones adaptarse a distintas condiciones ambientales. En organismos unicelulares, la reproducción puede ser asexual, generando descendencia genéticamente idéntica y permitiendo respuestas rápidas ante cambios estables en el entorno. En organismos multicelulares, la reproducción sexual introduce variabilidad genética mediante la recombinación y la unión de gametas. Esta variabilidad es crucial porque, frente a presiones selectivas como cambios climáticos, epidemias o depredación, las poblaciones con mayor diversidad suelen contener individuos con rasgos ventajosos que facilitan la supervivencia y la persistencia de la especie
