Mis amores, mi motor y mi vida entera: Hoy se cumplen 10 años desde que mis alas se abrieron para esperarlos desde este lugar lleno de paz. Sé que el tiempo en la tierra se siente distinto, y aunque han pasado diez años sin vernos cara a cara, quiero que sepan que no me he perdido ni un solo segundo de sus vidas. Desde aquí, los he cuidado, los he abrazado en sus sueños y he celebrado cada uno de sus triunfos. Para mis valientes hijas, Noelia y Nathaly Mis niñas, verlas convertidas en las mujeres que son hoy es mi mayor orgullo. Noelia, Nathaly, perdónenme si alguna vez el vacío de mi ausencia les pesó, pero miren hacia adentro: mi fuerza late en sus corazones. Las veo caminar con determinación y veo mis propios ojos en los suyos. Sigan apoyándose la una a la otra, porque ese lazo de hermanas es el regalo más grande que les dejé. Las amo más allá de lo que las palabras pueden explicar. Para mis tesoros, Ian y Bastian Mis nietos hermosos, aunque no pude cargarlos en mis brazos de carne y hueso, los cargo todos los días en mis brazos de luz. Ian, Bastian, son la continuación de mi historia, la alegría que refresca nuestra familia. Cada vez que sientan una brisa suave en la mejilla o una risa repentina les llene el pecho, esa soy yo jugando con ustedes. Crezcan libres, felices y sepan que su abuela Karina es su ángel guardián más fiel. Para mi madre, mi amada Panchita Mamita linda, gracias por ser el pilar que sostiene a nuestra familia. Sé que para una madre no hay tiempo que cure la ausencia de una hija, pero quiero que hoy sonrías. Mira a tus nietas y a tus bisnietos; ahí estoy yo. Gracias por seguir guiándolos con tu sabiduría y tu amor incondicional. No me llores más con tristeza, mamá, mejor recuérdame con esa alegría que siempre nos unió. Para mi familia y mis amigos de siempre… No crean que me he olvidado de ustedes. A mis hermanos, tíos, primos y a esos amigos que la vida convirtió en familia: gracias. Gracias por no soltarle la mano a mis hijas en estos diez años. Gracias por cada anécdota que cuentan sobre mí, porque cada vez que mencionan mi nombre o sueltan una carcajada recordando alguna de nuestras ocurrencias, yo vuelvo a vivir en ustedes. A mis amistades, esas que estuvieron en las buenas y en las malas: me llevé cada abrazo y cada confidencia conmigo. Sigan disfrutando de la vida, brinden por los que ya no estamos y no posterguen nunca un "te quiero". La vida es un instante suspirado, y lo único que realmente nos llevamos es el amor que dimos. Desde aquí los cuido a todos, celebrando sus alegrías y dándoles un empujoncito de fe cuando las cosas se ponen difíciles. No me recuerden con flores marchitas, sino con una sonrisa y una canción. "No estoy lejos, solo estoy del otro lado del camino. Sigan viviendo con ganas, sigan amándose mucho, que yo aquí los espero, amándolos hoy diez veces más que el primer día." Con todo mi amor eterno, Karina.
