Quinto Centenario de la fundación de la Villa de San Sebastián de la Provincia de Colima. ¿Sabías que la ciudad de Colima antes se llamaba Villa de San Sebastián de la Provincia de Colima? La primera fundación española se hizo en 1523, en el valle de Caxitlán, cerca de Tecomán por el capitán Gonzalo de Sandoval. Ese lugar era muy caluroso, lleno de mosquitos y propenso a enfermedades. Por eso, soldados, exploradores y familias decidieron trasladarse al valle de Colima, donde hoy se encuentra la capital del Estado. Somos mestizos. Nuestra historia mezcla raíces indígenas, europeas, asiáticas y africanas. Está en lo que comemos, trabajamos y celebramos. ¡Mírate en el espejo! En tus rasgos y costumbres vive la Villa de San Sebastián de la Provincia de Colima. Celebremos nuestro origen. La refundación de la Villa de San Sebastián de la Provincia de Colima se llevó a cabo el 20 de enero de 1527, día dedicado a San Sebastián mártir Romano como patrono protector. Estuvo a cargo de Francisco Cortés de San Buenaventura, sobrino de Hernán Cortés., quien fungió como primer alcalde de la villa. Este hecho marcó el inicio de la historia colimense, donde se mezclaron culturas indígenas, españolas, asiáticas y africanas, creando una identidad única. Imagina Colima como una puerta al Pacífico. En 1564, Miguel López de Legazpi y Andrés de Urdaneta salieron del Puerto de la Natividad (hoy Barra de Navidad) hacía Filipinas logrando encontrar la corriente de Kuroshio que les permitió regresar por el Océano Pacífico a la Nueva España, estableciendo la Ruta del Galeón de Manila (barco grande también llamado Nao de China), hasta Acapulco. Ese hallazgo permitió que Colima y su región se enlazaran con otros continentes iniciando la primera globalización mundial: gracias a estos viajes llegaron a Colima las palmas de coco, el arroz, la caña de azúcar y otros productos, además de ideas y personas. Los galeones traían consigo esclavos filipinos y de otras regiones, lo que llevó al mestizaje de castas. Los filipinos (o indios chinos) que venían como esclavos en los barcos enseñaron a la gente local a sacar la savia del coco para hacer vino de cocos y tuba, una bebida dulce y refrescante. Con el tiempo, la tuba se volvió una tradición muy colimense, y hoy sigue siendo uno de los símbolos de nuestra cultura y herencia pluricultural.
