PÁGINA 3 SOBRE LA PAZ PERPETUA Puede dejarse a un lado la cuestión de si esta satírica inscripción, escrita en el rótulo de una posada holandesa en el que había dibujado un cementerio, interesa a los hombres en general, o a los jefes de Estado en particular, que no llegan nunca a estar hartos de la guerra, o exclusivamente a los filósofos, que anhelan ese dulce sueño. El autor del presente ensayo pone como condición lo siguiente: que el político práctico sea consecuente, en caso de conflicto con el teórico, y no pretenda ver peligro alguno para el Estado en las opiniones de éste, aventuradas al azar y manifestadas públicamente, ya que suele desdeñar al teórico, cuyas hueras ideas, según el político práctico, no ponen en peligro al Estado que debe arrancar de principios empíricos, y a quien se le puede permitir echar los once bolos de una vez* sin que aquél, político de mundo, le haga * Eilf Kegel auf einmal werfen: esta frase es explicada por el Deutsches Wörterbuch de Jacob y Wilhelm Grimm, 1852, como algo así como «cribar la nieve», es decir, una inutilidad.
