Gracias por ser la mejor mamá del mundo, por cada sacrificio, por cada beso, por cada “te amo”. Nada de eso se pierde; todo queda grabado en mi espíritu eterno. Te espero con los brazos abiertos, donde no hay ni muerte ni olvido, solo amor sin fin. Mientras tanto, lleva mi amor siempre contigo. Tu hijo, que te amará por toda la eternidad.