Te amo, pero no en línea recta. Te amo con curvas, con grietas, con ese filo que corta cuando acaricia. Te veo, y el pecho se me parte en una luz que no alcanza. Te tengo, y el alma tiembla porque en tenerte también te daño. Es inevitable, como el sol que abrasa y no deja sombra. Es avanzado, como un reloj sin tiempo que insiste en seguir. Mi amor por ti es un río furioso que arrastra mi reflejo. Se lleva mi amor propio, se lleva mis orillas, y aún así no dejo de llamarlo perfecto. Sé que no tiene un final feliz, pero tampoco puedo soltarlo. Porque amarte es también dejarme atrás, es rendirme a lo que duele y aún así desear que tú seas feliz. Te amo, pero también amo la idea de que yo pueda volver a mí.
