Hermana… gracias. Gracias por cuidar de mi hija, por no soltarla, por hablarle de mí. Me da mucho gusto que no me la dejes sola. Desde este lugar donde ahora me encuentro, te mando un abrazo inmenso. Te quiero mucho, hermana. Las quiero tanto… y desde acá, desde el cielo, desde lo más alto, estaré cuidando de ustedes. Gracias por ser su fuerza, por ser mi voz cuando ya no puedo hablar, por llevarme en tu corazón como lo haces. Siempre estoy contigo.
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há 7 meses
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