Muchas de las experiencias que las personas describen como “paranormales” pueden explicarse desde la ciencia. Por ejemplo, está la parálisis del sueño, un fenómeno donde el cuerpo está dormido, pero la mente está despierta. En ese estado, la persona puede ver figuras, sombras o escuchar voces que en realidad no están ahí. También están las ilusiones ópticas o auditivas, que pueden hacer que un sonido común o una sombra adopten una forma completamente distinta en nuestra mente. Cuando el cerebro se encuentra bajo estrés, cansancio o miedo intenso, es capaz de generar imágenes y sensaciones muy vívidas. No es que la persona las invente de forma consciente, sino que el propio cerebro las produce como una respuesta natural para intentar darle sentido a lo que percibe. Sin embargo, es cierto que hay casos que no encajan en ninguna explicación médica o psicológica… y son esos, precisamente, los que despiertan la curiosidad y mantienen viva la leyenda de lo desconocido.
