Gestionar una cadena de suministro no es sencillo. Uno de los problemas más comunes es la dificultad para predecir la demanda real, lo que puede generar exceso de inventario o escasez de productos. También pueden aparecer retrasos en transporte, fallas en la comunicación entre empresas, escasez de insumos, limitaciones en el almacenamiento o demoras aduaneras cuando las operaciones involucran varios países. Muchos de estos desafíos se presentan porque algunas empresas aún trabajan de manera manual o con sistemas poco conectados. Esto limita la visibilidad del proceso y dificulta reaccionar ante cambios inesperados. En el contexto internacional, cualquier interrupción puede afectar a múltiples actores, por lo que contar con herramientas modernas se vuelve indispensable.
