Había una vez alguien que cada noche miraba su teléfono antes de dormir, no por costumbre, sino por esperanza. Esperanza de ver un mensaje que dijera algo simple, pero sincero. Una noche llegó. No decía mucho, pero decía lo justo. Era un mensaje que sonaba a calma, a cariño y a hogar. En ese momento entendió que no siempre hacen falta grandes palabras para sentir algo grande. Desde entonces, aprendió que el amor a veces no grita, a veces solo habla bajito… y se queda.
esذكرشابحواريمنخفضناعمهادئحميمجذابSpanish
عام
منذ 2 أيام
عينات
لا توجد عينات صوتية بعد
