Peron

Peron

@Martin Voncini
0Usos
0Comparte
0Me gusta
0Guardado por

Mis primeros acercamientos con la gente no fueron casualidad, sino fruto de comprender las necesidades del pueblo. Desde el Ejército conocí la vida del trabajador y, en la Secretaría de Trabajo, escuché directamente a quienes nunca habían sido oídos. Así nació un vínculo destinado a terminar con la distancia entre el Estado y el pueblo, para que cada argentino se sintiera protagonista. Hablar cara a cara creó confianza y una conciencia colectiva capaz de defender los derechos conquistados. Mi relación con la gente no fue un recurso político, sino una necesidad histórica: ellos me dieron su lealtad y yo justicia social. En educación, entendí que el país necesitaba no sólo técnicos, sino ciudadanos conscientes de su realidad. Orientamos la enseñanza hacia valores nacionales para evitar modelos internacionales y devolver a la escuela su función: formar argentinos que amen su patria y entiendan sus derechos. Enseñar justicia social no es adoctrinar, sino preparar para la vida. Queremos jóvenes comprometidos, no indiferentes. La educación debe combinar conocimiento con sentido de pertenencia y responsabilidad social; una juventud formada en esos valores hace invencible a la patria. En lo económico, transformamos una Argentina dependiente en una nación industrial y socialmente integrada. Logramos pleno empleo, salarios dignos y una participación inédita de los trabajadores en el ingreso nacional. La industrialización fue imprescindible para dejar atrás la dependencia. Aun con dificultades externas, las mejoras sociales fueron enormes: vivienda, salud, educación y estabilidad laboral. Si algún patrón no reconocía derechos, intervenía el Estado, porque la justicia social se practica. El proyecto económico del peronismo fue impecable en fundamentos y resultados. El que diga lo contrario, es un oligarca y antipatria. La relación con la Iglesia se tensó cuando ciertos sectores religiosos actuaron políticamente y buscaron influir en decisiones del Estado. No tuve problemas con la institución, sino con grupos que quisieron convertirse en oposición. Cada uno debe mantenerse en su lugar: la Iglesia en lo religioso, el gobierno en lo administrativo. Dentro del peronismo, las divisiones surgieron de intereses personales y presiones externas. Mientras se mantengan los principios de justicia social, independencia económica y soberanía política, no hay motivo para fracturas. La unidad es esencial para lograr justicia u combatir a quienes solo quieren beneficiarse a ellos mismos sin pensar en la nación El peronismo moderno no se separa bruscamente de lo que yo inicié, cada generación tiene su ideología que surge desde el entorno global donde creció. Creo que el cuadro politico de los Kirchner es, como cuadro político, impecable. Mientras ellos y quienes son capaces de entender que siempre defenderán al pueblo, el peronismo nunca morirá.

es
Público
Muestras
Aún no hay muestras de audio