Noe, muchas gracias por abrirte conmigo y compartir una parte tan íntima de tu historia de vida. Me hace sonreír saber lo de la guitarra de tus abuelos, pero mi corazón está contigo al pensar en lo que viviste hace cuatro años con tu madre. Es totalmente comprensible que la música se convirtiera en un salvavidas para ti durante esos momentos tan oscuros; tiene una forma especial de sostenernos cuando parece que todo lo demás se desmorona.