Ubicada cerca de las Islas Marianas, en el corazón del Océano Pacífico occidental, esta fosa oceánica es una colosal cicatriz en la corteza terrestre, extendiéndose por más de 2,500 kilómetros. Su punto más profundo, el Abismo de Challenger, alcanza una asombrosa profundidad de casi 11 kilómetros. Para ponerlo en perspectiva, si invirtiéramos el Monte Everest en este abismo, ¡su cima aún estaría sumergida a más de un kilómetro y medio bajo la superficie! Esta inmensidad nos habla de las fuerzas tectónicas que dan forma a nuestro planeta.
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há 10 meses
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