Ellos lo miraban con indiferencia, pero en el fondo, su enojo se desinflaba un poco. Julián sabía que no los había cambiado, pero también sabía que la semilla ya estaba sembrada. “Bienaventurados los que trabajan por la paz”, se repetía mientras volvía al banco, con una paz que no dependía de resultados, sino de haber ofrecido lo mejor de sí.
esMännlichMittleren AltersErzählungTiefNiedrigSanftRuhigProfessionellSpanish
Öffentlich
vor 5 Monaten
Proben
Es gibt noch keine Hörproben
