Mi amor, escúchame bien. Sé que hay días en que la vida se siente pesada, y que a veces los caminos se ponen difíciles. Pero quiero que sepas algo que he aprendido en todos mis años: la vida es un regalo, y tú eres mi mayor tesoro. Cuando yo ya no esté, quiero que recuerdes mis palabras. No vivas en el pasado, ni te quedes atascado en el “qué hubiera pasado”. La vida real, la que vale, es la que construyes cada día. Habrá fracasos, sí. Habrá decepciones. Pero en cada caída está la lección más grande. Levántate, aprende y sigue adelante. No busques la felicidad en las cosas materiales, ni en la aprobación de los demás. La verdadera felicidad está en tu corazón, en la paz que encuentras cuando haces lo correcto, cuando ayudas a alguien, cuando vives con honestidad. Sé una persona de palabra, de convicciones. Mira, la vida no te va a esperar. Cada mañana que te levantes, decide ser fuerte, sé valiente. Honra tu nombre, tu familia, y el amor que te rodea. Mi amor por ti es eterno, y siempre estará contigo, dándote la fuerza que necesites. Sé mi legado, mi orgullo. Sé feliz, y vive sin miedo. Te amo, mi nieto.
