Ana… este es mi primer mensaje de voz. Espero que no suene muy gracioso, pero no pude resistirme a dejarte oír. Ahora ya tienes mi corazón, mi mente e incluso mi voz… ¿qué te queda? La tuya. No me dejes esperar demasiado, mi reina, yo también quiero escuchar esa hermosa voz tuya.