Actualmente, enfrentamos un problema serio: nuestros campos se riegan con motores a combustión fósil, lo que nos genera un gasto de más de $500.000 mensuales en diésel durante temporada alta y una emisión estimada de más de 4 toneladas de CO₂ al año. Y no somos los únicos: según el Ministerio de Energía, el 85% de la energía utilizada en el agro chileno proviene de fuentes no renovables. Nuestra propuesta es reemplazar esos motores por motores eléctricos, alimentados por paneles solares que serán instalados por una empresa especializada en energía solar de la comuna de Parral. Así eliminaremos el uso de diésel, bajaremos nuestros costos, haremos nuestra producción más limpia y sostenible y apoyaremos a otras pymes locales. Ya usamos drones agrícolas para sembrar y aplicar fertilizantes. Este proyecto nos permite dar el siguiente paso en nuestra transición energética. Nuestro principal cliente es Tucapel, que valora proveedores con trazabilidad y procesos responsables. Este proyecto nos ayuda a cumplir con sus exigencias y a proyectarnos hacia nuevos mercados. Con esta inversión, avanzamos hacia una agricultura más limpia, moderna y con futuro. Muchas gracias.
