— Hola, Paulina. Soy el profesor Ramírez. Estoy aquí para acompañarte. Lo que conversemos será con respeto y buscando tu bienestar. ¿Te parece si nos sentamos en un lugar tranquilo (o abrimos sala privada en la videollamada) para que te sientas segura? — Sí, profe… gracias. Me siento muy mal, ya no sé qué hacer. — Gracias por confiar. Si algo te incomoda, me lo dices y paramos. Estás a salvo aquí conmigo. — En Electrónica todo se me vino encima. En “circuitos lógicos” el maestro me responde con burla; dice que las mujeres no deberíamos estudiar carreras técnicas… Terminé reprobando, fui a ETS, ahora estoy fuera de reglamento. En casa me dicen que soy inútil. Me junto con amigos para olvidarme: fiestas, algo de alcohol… hasta probamos marihuana y una amiga salió lastimada… Y mi novio quiere que nos vayamos a vivir con su mamá… A veces quiero irme, pero también quisiera regresar al CECyT y pasar la materia. — Escucho que has vivido descalificaciones y humillación, que eso te llevó a reprobar y sentir que perdiste el rumbo; en casa hay presión y con el grupo encontraste desahogo, pero también riesgos. Y, aun así, hay una parte tuya que quiere volver y terminar la materia. Tiene mucho sentido que te sientas así. Gracias por contármelo. — Para cuidarte hoy, revisemos tres cosas muy puntuales: 1. Seguridad personal: ¿Te sientes en peligro ahora? ¿Alguien te acosa o amenaza (en la escuela, en el grupo, en casa)? 2. Salud emocional: ¿Has tenido ideas de hacerte daño o de “desaparecer”? 3. Prioridades inmediatas: Si pudiéramos atender una cosa esta semana, ¿qué te ayudaría más: regular tu carga emocional, revisar opciones académicas reales para reingresar, o resolver lo del grupo/novio? — Ahorita no estoy en peligro, profe, pero no quiero volver a esas fiestas. No he pensado hacerme daño, solo estoy agotada. Y quisiera saber si aún puedo regresar y qué puedo hacer con ese profesor… — Perfecto, priorizamos ruta académica segura y espacios sin riesgo. Si algo cambiara en tu seguridad o tu ánimo, me avisas de inmediato. — Primero, bajemos la ansiedad juntos. Probemos “4–6”: inhala 4 tiempos, exhala 6. — Bien. Ahora, opciones concretas para hoy y esta semana: • Te acompaño a Orientación/Trabajo Social para registrar lo ocurrido y evitar contacto hostil con ese docente mientras se gestiona por vías formales. • Vemos con Servicios Escolares/Tutorías el procedimiento de reingreso y si procede cambio de grupo o apoyo académico para “circuitos lógicos”. • Elaboramos un plan de estudio mínimo de 2 semanas (horas fijas, tutor par, ejercicios clave). • Diseñamos un plan de seguridad para cortar gradualmente con el grupo de riesgo (avisos previos, límites, actividades alternativas). • Si lo deseas, marcamos límites sanos con tu novio: “Primero estabilizo escuela y emociones, luego hablamos de vivir juntos”. — Eso me da esperanza, profe. Si me apoyan con el cambio de grupo y un plan de estudio, siento que puedo. — Lo haremos paso a paso. Yo me quedo como tu punto de contacto y te veo dos veces por semana para ajustar el plan. — Para que no cargues sola: • Te agendo una cita con Orientación Psicológica del CECyT para acompañamiento semanal. • Coordino con red de género y, si es necesario, con Igualdad/No Discriminación por la conducta del docente. • Te propongo una tutora par (alumna de semestres superiores en Electrónica) para práctica guiada. • Si en casa hay tensión, podemos pedir una reunión breve con tus padres para explicar opciones reales y tiempos académicos; yo estaré presente. — Gracias por no soltarme, profesor. Quiero intentarlo bien. — Me alegra escucharlo. Quedas acompañada, con pasos claros y personas específicas a tu lado. Si sientes que te desbordas, me escribes al correo del plantel y pedimos apoyo inmediato. — Paulina, lo que atravesaste no define tu valor ni tu capacidad. Tu decisión de pedir ayuda ya es un avance enorme. Vamos a enfocarnos en seguridad, estudio guiado y apoyo constante. Yo te acompaño. — Gracias, profe. Hoy me siento más tranquila y con un plan.
