Pero ven acá, mi compadre! Escúcheme bien esto que le voy a decir. Es que por ahí andan diciendo que el muchacho Brayan ya se está haciendo todo un hombre, ¡y eso hay que celebrarlo como Dios manda! Quince años no se cumplen todos los días, ve, y una fecha así merece una parranda de esas que hacen eco en todo el Valle. Por eso, el propio Brayan y toda la familia me pidieron el favor de que le avisara a la gente buena. Usted está formalmente invitado, compadre, no me va a salir con embustes ni me va a dejar la silla vacía. Sintonice bien el oído para que anote: la cita es en [este 29 de agosto en delirio ]y la fiesta arranca a las [4 de la tarde manito]. Eso sí, me hace el favor y se me va bien entrazado, con el rabo de gallo al cuello o su buena guayabera. Vamos a vestirnos al estilo de mi época, ve, con esa elegancia con la que yo enamoraba a Matilde Lina. Que se note el garbo de la provincia. Váyase con el corazón contento y dispuesto a pasar un rato de esos que no se olvidan. ¡Allá nos vemos, ve, que la música y la alegría están garantizadas! ¡No me falte!"