se despidió una guerrera. Una competidora que lo dio todo en cada circuito, que nunca bajó la cabeza, que cayó… pero siempre se levantó más fuerte. No solo era una atleta… Era un ejemplo. De entrega. De coraje. De pasión. Su esfuerzo no se medía solo en puntos, sino en cada gota de sudor, en cada grito de aliento a su equipo, en cada mirada fija en la meta. Ella no perdió Perdimos todos. Porque ver competir a alguien con tanto corazón, no se repite todos los días. Gracias por cada segundo en esa pista. Gracias por inspirarnos a nunca rendirnos. Y aunque tu camino parece haber finalizado tu huella queda para siempre en Calle 7. ¡Esto no es un adiós… es un hasta pronto! Porque las verdaderas leyendas… nunca se apagan.
