Hoy me despido del arbitraje… pero no de la pasión que me trajo hasta aquí. Fueron años de esfuerzo, alegrías, aprendizajes… y sobre todo, grandes personas a mi lado. Me voy con el corazón lleno y la conciencia tranquila. Cumplí mi sueño. Gracias por permitirme ser parte de esta historia. El silbato se apaga… pero siempre estaré cerca, como amigo, como guía, como uno más del equipo.”