A mis hermanos Boinas Verdes, compañeros y hermanos, me dirijo a vosotros en este 2025 con el corazón en la mano. Siento un profundo orgullo de pertenecer a esta hermandad inquebrantable que forjamos bajo la Boina Verde. Cuando veo a cientos de guerrilleros en nuestros encuentros, cuando presencio cómo veteranos de distintas épocas se abrazan con ese abrazo guerrillero que solo nosotros comprendemos, sé que existe algo eterno. Es la confirmación viva de que nuestra hermandad Boina Verde trasciende el tiempo y la distancia. Vosotros aprendisteis en lugares donde otros tiemblan. Escalasteis montañas, buceasteis en profundidades extraordinarias. Pero lo más importante fueron los valores forjados en cada momento, el compañerismo que significa que ningún guerrillero se queda atrás, la lealtad que trasciende los años, la solidaridad que brota cuando uno de los nuestros lo necesita. Llevo en el alma la memoria de nuestros compañeros caídos. Sus nombres viven en cada actividad que realizamos, en cada encuentro, en cada silencio cargado de significado. Porque nuestra hermandad une a los vivos con quienes ya no están. En 2026, os felicito por permanecer unidos, por responder al llamado de la confraternización, por mantener viva esa llama de espíritu inquebrantable que nos define. Vosotros sois el testimonio vivo de que cuando hombres eligen la hermandad verdadera, nada puede fracturar ese vínculo. A través de la Federación de Veteranos Boinas Verdes de España, seguimos siendo ese hogar donde todos cabemos, ese refugio donde la palabra compañero pesa más que cualquier medalla. Que en este 2026 continúe prevaleciendo entre nosotros ese espíritu guerrillero. Que cada encuentro nos reafirme nuestra pertenencia a esta familia sin igual. Y que siempre recordemos, no haya en su pie, risco vedado. Viva la hermandad Boina Verde. Viva la unidad que nos define. Viva España. Con el más profundo respeto y admiración, un compañero que honra vuestra memoria.
