Imagina un lugar en América Latina donde la historia ha dejado marcas profundas por siglos de dominio y abuso. En medio de esa lucha diaria, nace una voz que pide justicia y dignidad: la voz de la Filosofía de la Liberación. Esta corriente surge en los años setenta como respuesta a una forma de pensar que ha visto a Europa como el centro del mundo, dejando en el olvido a muchos pueblos. Su mayor representante, Enrique Dussel, nos dice que la liberación no es solo algo político o económico, sino también un cambio en la forma en que vemos a los demás. Se trata de reconocer a quienes han sido ignorados y darles un lugar en la historia. Dussel nos muestra que la modernidad, lejos de traer libertad para todos, ha servido como un medio de dominio. Nos han contado la historia desde Europa, como si fuera la única que importa, y han dejado fuera las voces de muchas culturas en América, África y Asia. Desde que Descartes dijo “Pienso, luego existo”, la modernidad se basó en la razón como símbolo de progreso. Pero en la práctica, esta idea dejó fuera a muchas personas. Dussel explica que la modernidad no empezó en Europa, sino con la conquista de América, donde hubo abuso, violencia y un mundo donde solo los europeos eran vistos como importantes. El eurocentrismo impuso la idea de que Europa es el modelo a seguir y que lo demás está “atrasado”. Esto ha hecho que muchas culturas sean dominadas, sin ser escuchadas ni valoradas. Aquí es donde aparece la Filosofía de la Liberación, que nos invita a ver la historia desde quienes han sido oprimidos. No basta con criticar, hay que actuar. La liberación es un cambio que une la reflexión y la ética para transformar la realidad, rompiendo estructuras injustas y creando un mundo donde todos tengan dignidad. Uno de los conceptos más importantes en esta filosofía es la Otredad. La modernidad ha tratado a las personas como simples piezas de un sistema. Pero la Otredad nos recuerda que el Otro no es un extraño, sino alguien con el mismo valor que nosotros. Dussel habla del encuentro con el Otro, de estar cerca, de escuchar. Es cuando alguien nos dice “¡Tengo hambre!”, “¡Ayúdame!” y nos damos cuenta de que no podemos ignorarlo. Pero esta filosofía no es solo teoría. Dussel propone la analéctica, una forma de pensar que pone en el centro a quienes han sido excluidos. También habla de la trans-modernidad, que no busca rechazar la modernidad, sino completarla con otras formas de conocimiento. La liberación no es un punto de llegada, sino un proceso constante. Es una invitación a ver más allá de la historia oficial y a imaginar un futuro donde el respeto y la dignidad sean lo más importante. La Filosofía de la Liberación es más que un conjunto de ideas: es un llamado a cambiar el mundo. Es la voz de quienes han sido ignorados, una invitación a construir una sociedad basada en la justicia y el apoyo mutuo. Enrique Dussel nos mostró que la opresión no es un destino sin salida. Nos dejó un mensaje que nos invita a pensar, a escuchar y, sobre todo, a reconocer al Otro como un ser humano con el mismo valor que nosotros. Porque la liberación no es solo un pensamiento: es una lucha, un compromiso y un acto de amor.
