Buenos días, mi amor. Espero que hayas descansado rico. Hoy desperté con una sonrisa porque lo primero que vino a mi mente fuiste tú. Le doy gracias a Dios por tener a una mujer tan hermosa y tan especial en mi vida. Cuida mucho de ti y de nuestra princesa. Te mando un abrazo lleno de amor, un besito en la frente y otro en esos labios que tanto extraño. Échale ganas a tu día, mi reina… aquí está tu esposo, amándote cada día un poquito más.