En Chile las personas de tercera edad analfabetas se encuentran considerablemente en mayor desventaja en comparación de las personas que se encuentran, por ejemplo, entre los 15 y los 40 años, debido a que no son considerados prioritarios a la hora de buscar medidas para erradicar esta problemática, lo que los deja ante una mayor vulnerabilidad social. Promover la alfabetización en las personas de tercera edad presupone un mayor desarrollo social dentro del país, y más importante aún, la inclusión de este grupo social dentro de la sociedad chilena. El analfabetismo es una problemática que se categoriza como la inhabilidad de una persona de no saber leer ni escribir. A través del tiempo se han realizado diversas encuestas, para saber qué porcentaje de individuos sufre un mayor incremento de esta condición. En el año 2002 en Chile se desarrolló un censo, en el cual se puede ver reflejado que existe un 13,44% de personas adulto mayor que sufren de analfabetismo, porcentaje que disminuye en 3,62% respecto del año 1992. Las consecuencias sociales que genera el analfabetismo en adultos se dividen en cuatro ejes o áreas. Estas son: salud, educación, economía e integración y cohesión social. Desde un punto de vista de la salud, las personas mayores analfabetas son más propensas a no comprender mensajes que promuevan hábitos para mantener una vida saludable, lo que consecuentemente los hace más proclives a contraer algún tipo de enfermedad. Además, las personas de tercera edad analfabetas enfrentan dificultades a la hora de comunicarse con otros y participar en actividades de índole social lo que provoca en ellos aislamiento, sentimientos de soledad y baja autoestima. Por otra parte, la falta de acceso a la información genera limitaciones a la hora de conocer y de acceder a los derechos individuales que la ley les otorga, así también poder participar activamente en la consecución de los derechos colectivos, que son esenciales para la dignidad del ser humano. Todas estas problemáticas generan que el adulto mayor se vuelva más dependiente de terceras personas, lo que los hace menos autónomos.
