Me dejaste jodío’, sin decirme na’, tanto que bregué y me dejaste en la oscuridá. Cabrón, no entiendo, si yo fui leal, tú me diste en el alma peor que un metal. Tú eras mi diabla, mi shorty, mi reina, y ahora soy un loco bebiendo por ella. Yo que mataba por ti sin pensarlo, y tú me fallaste sin siquiera avisarlo. Hijueputa, el dolor me consume, me dejaste solo con la botella y el humo. Si yo fui real, ¿por qué tanta traición?, te llevaste mi paz, me dejaste cabrón. Y ahora dime, ¿quién carajo te cuida?, ¿quién te da la vida como yo te la daba? Yo era tu maleante, tu escudo, tu bala, y tú me apuñalaste de frente en la cara. Que suenen los phillies, que corra la Henny, la calle me abraza aunque tú ya no estés aquí. Tú eras mi diabla, yo tu Real G, pero esa película ya llegó a su fin. Llo-llo-lloro por ti.
