Víctor Manuel… necesito decirte algo que llevo guardando desde hace mucho tiempo. No sé en qué momento empezaste a ocupar un lugar tan importante en mi corazón. Tal vez fue por tu forma de ser, por tu manera de hablar, o simplemente porque, sin darme cuenta, cada día pensaba más en ti. Víctor Manuel, intenté convencerme de que esto era solo una admiración. Intenté ignorar lo que sentía. Pero, por más que lo intentaba, siempre terminaba pensando en ti. Me gusta todo de ti. Me gusta tu sonrisa, tu voz, tu forma de hacer que cualquier momento parezca especial. Incluso cuando no estamos juntos, hay algo en mí que sigue buscándote. Víctor Manuel, quiero que sepas que esto no es un impulso. Es un sentimiento que fue creciendo poco a poco, hasta convertirse en algo que ya no puedo esconder. No espero que me respondas de la misma manera. No quiero que te sientas obligado a decir algo que no sientes. Solo necesitaba ser honesto contigo. Víctor Manuel… me gustas. Me gustas muchísimo. Y sí, puedo decirlo sin miedo. Me enamoré de ti. Si algún día decides darme una oportunidad, prometo hacer todo lo posible para que nunca te arrepientas de conocerme. Y si no es así, también lo entenderé. Lo único que quería era que supieras la verdad. Gracias por escucharme, Víctor Manuel. De verdad, gracias.