Dicen que detrás de cada sonrisa… hay una historia que nadie conoce. Neymar siempre fue ese chico alegre, el que hacía magia con un balón. Pero lo que el mundo no sabe… es cuánto dolor hay detrás de esa alegría. Desde muy joven cargó con el peso de un país que soñaba con verlo campeón. En Santos, fue una promesa. En Barcelona, una estrella. En París… una diana de críticas. Todos lo juzgaron. Por sus caídas. Por sus fiestas. Por ser diferente. Pero pocos vieron las noches de silencio… las lágrimas después de una lesión… o el miedo de no volver a ser el mismo. Neymar no solo luchó contra rivales… luchó contra el dolor, la prensa y la soledad. Y aun así… cada vez que toca la pelota, vuelve a brillar como si nada hubiera pasado. Porque el fútbol, para él, nunca fue solo un trabajo. Fue su refugio. Su forma de seguir sonriendo… aunque por dentro esté
