El análisis realizado permite reconocer que el papel del docente como mediador educativo constituye un eje fundamental para transformar la enseñanza en experiencias significativas y contextualizadas. Lejos de limitarse a la transmisión de contenidos, el profesor se convierte en un facilitador que acompaña, guía y motiva al estudiante en la construcción de su propio aprendizaje, promoviendo la reflexión crítica, la autonomía y la vinculación del conocimiento con la vida cotidiana Asimismo, el estudio muestra que la mediación docente no puede desvincularse de las competencias digitales. La sociedad actual demanda que el profesorado integre las tecnologías de manera crítica y pedagógica, trascendiendo un uso meramente instrumental. En este sentido, los marcos internacionales de competencias digitales ofrecen referentes claros para orientar la práctica y el desarrollo profesional docente, situando al profesor como diseñador de ambientes de aprendizaje inclusivos, innovadores y colaborativos En conclusión, asumir al docente como mediador educativo implica reconocerlo como un agente de cambio, un profesional reflexivo y estratégico que articula saberes, emociones y contextos para potenciar el aprendizaje permanente de sus estudiantes. Este enfoque no solo contribuye a la mejora de los resultados académicos, sino que también favorece la formación integral de ciudadanos capaces de enfrentar con creatividad y responsabilidad los desafíos de un mundo globalizado y en constante transformación.
