Como mujer latina, veo en Estados Unidos un lugar donde los sueños no se piden permiso: se trabajan. Aquí la diversidad no es discurso, es vida diaria—puedo conservar mi acento, abrir puertas con mi esfuerzo y encontrar caminos en ciencia, arte o negocios. Entre instituciones fuertes, oportunidades reales y una cultura que premia la iniciativa, para mí sigue siendo el mejor país del mundo.
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hace 4 meses
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