Aún guardo en el corazón cada charla interminable, cada secreto compartido y cada mirada cómplice en medio de los pasillos abarrotados. Éramos dos soñadoras que se acompañaban en la incertidumbre, y gracias a ti los días difíciles se hicieron más llevaderos. El tiempo ha seguido su curso y la vida nos llevó por caminos distintos, pero nunca dejó de unirme a ti este lazo invisible que llamamos amistad. A veces pienso que la verdadera cercanía no se mide en kilómetros ni en horas compartidas, sino en la manera en que alguien permanece dentro de ti aunque no esté físicamente. Y tú, amiga mía, permaneces siempre. Ojalá pronto el destino nos regale un reencuentro, un instante para abrazarnos fuerte y recuperar todo lo que la distancia nos ha robado. Hasta entonces, quiero que sepas que te llevo conmigo, en cada recuerdo, en cada sonrisa que me arranca la nostalgia, en cada rincón donde sé que tu amistad sigue viva. Con profunda gratitud y cariño, Tu amiga que te extraña
