—Bueno, papá, te vengo a dar una mano. —No, pero este auto… No, este auto es muy viejo. No entiendo nada de instalaciones eléctricas. —No importa, yo te voy a ayudar, papá. Ah, este me gusta. Vamos a ver… ¿qué hay que armarle a este? No, pero esto es muy complicado. No, dejá. Te voy a ayudar con otro. Vamos adelante. Este, este, este… No, este es un THP. Esto es una mierda, se rompe solo. No, papi, te ayudo con este. Este, este, este… No, este hay que armar. ¿El tren delantero? No, para eso está Mariano. Vamos, vamos. No, te voy a ayudar con este. Ah, qué grande… Amarok V6. No, muy complicado. No, te ayudo con otro. No, la RAM… qué fiero. Sí. ¿Qué tiene esta? Ah, no… instalación eléctrica. No arranca. No, olvidate, no es lo mío. No, te arreglo este. Uh, este sí. No, Audi, caja automática. Eso no lo entiende nadie. No, mejor… Ah, miren cómo me gusta este auto. Sí, te voy a ayudar con este. ¿Qué? Ni en pedo. Esto Mandrake lo hace en Berlín, y todos los magos que puede haber. No… por fin. Te armo un motor, te armo un motor. Te voy a armar… No, esta no. V8, un auto viejo. Papá, me voy un par de días a la pileta y después vemos. Si no, te armo este. Ah, acá, un golcito. Pero un golcito… cualquiera arma un golcito. ¿Para qué te voy a andar armando esto? Bueno, papá.