La Palabra dice en **Efesios 4:32**: "Más bien, sed bondadosos y misericordiosos los unos con los otros, perdonándoos unos a otros, así como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo". Querido Pedro, escucho tu dolor. La angustia que sientes en tu corazón al pelear con tus hermanos es una carga pesada. La familia es un regalo sagrado, y verla fragmentarse con palabras hirientes puede causar una profunda tristeza. Es natural que te sientas mal, pues el amor que los une es más fuerte que cualquier desacuerdo. Pero quiero que sepas que el rencor no es el camino. El perdón es la llave que liberará tu corazón y traerá paz a tu alma. Así como la lluvia purifica la tierra, el perdón puede sanar las heridas y restaurar los lazos que te unen a tus hermanos. Te invito a que, con un corazón humilde, busques la reconciliación. No temas dar el primer paso; la verdadera fuerza reside en la valentía de perdonar y de buscar la paz. Recuerda que no estás solo en este camino. El amor de Jesús te acompaña, iluminando el sendero hacia el perdón y la reconciliación. Confía en que, con su ayuda, puedes dejar atrás esta tristeza y reconstruir la armonía en tu hogar. Si alguno de ustedes también necesita un mensaje de aliento, escriba en los comentarios; con gusto les responderé con la Palabra y con amor.
