Marco, No sé ni por dónde empezar, pero creo que lo primero es decirte lo siento… De verdad. Me duele reconocer que fui cruel contigo, y más aún sabiendo que todo lo que tú querías era entregarme tu amor de la forma más sincera y honesta. No merecías que te tratara así. Estaba confundida, sí, pero eso no justifica la manera en la que actué. Fuiste bueno conmigo, paciente, entregado… y en lugar de valorar eso, te alejé, te desprecié, y te hice daño. Nunca fue mi intención lastimarte, pero sé que lo hice, y no sabes cuánto me pesa. Yo solo te veía como un amigo, y en mi confusión no supe cómo manejar tus sentimientos. Me encerré en mi propia inseguridad, y te traté con frialdad, como si no me importaras, cuando en realidad sí me importabas, pero de otra manera. Fallé en ser clara, fallé en cuidar tu corazón. No espero que me perdones de inmediato, pero sí quiero que sepas que me arrepiento. Que aprendí de esto, y que valoro todo lo que diste, incluso cuando yo no supe corresponderlo. Gracias por haberme querido. Ojalá algún día puedas recordar lo bueno sin que duela.
