jeff pequeño
بواسطة Jefferson Vela pineda“Gracias, papá, por creer antes de que empiece el camino”
Hay una escena en En busca de la felicidad que nunca se me olvida.
Chris Gardner mira a su hijo y le dice:
“Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo. Ni siquiera yo.”
Esa frase se me quedó grabada, porque siento que tú, papá, has vivido toda tu vida diciéndome exactamente eso… pero con tus actos.
Hoy estoy por empezar mi vida universitaria.
Y no sé cómo explicarte lo que siento: emoción, miedo, gratitud, todo junto.
Porque sé que detrás de este nuevo comienzo hay algo mucho más grande que una matrícula pagada o una carrera elegida.
Hay sacrificio. Hay amor. Hay fe.
Tú creíste en mí antes de que yo demostrara nada.
Decidiste apostar por mis sueños, incluso cuando ni yo mismo sabía si era capaz.
Y eso… eso es algo que no se paga con dinero, papá.
Eso se paga con promesas cumplidas, con esfuerzo diario, con orgullo en tus ojos cuando veas que todo valió la pena.
Sé que no ha sido fácil.
Que trabajar, preocuparte, y aún así mantener la sonrisa, es una carga que solo un padre con el corazón lleno puede soportar.
Y por eso, cada vez que me siente cansado o dudando, voy a recordar esto:
que alguien allá afuera está dando lo mejor de sí para que yo tenga la oportunidad de construir mi futuro.
Tú me enseñaste que la felicidad no se encuentra… se persigue.
Y aunque a veces el camino sea largo, con fe y amor se puede llegar.
Tú eres mi ejemplo de eso, papá.
Eres mi Chris Gardner.
Gracias por creer en mí antes de que empiece esta aventura.
Gracias por enseñarme que los sueños se alcanzan con trabajo, no con suerte.
Gracias por demostrarme, cada día, que un “te amo” también puede decirse pagando una pensión, haciendo un esfuerzo, o simplemente estando ahí, sin pedir nada a cambio.
Te prometo que este comienzo no será en vano.
Que cada clase, cada logro, cada paso que dé,
será un homenaje a ti, al amor con el que decidiste darme esta oportunidad.
Porque si hoy puedo soñar, es porque tú me diste el impulso para hacerlo.
Y un día, cuando me gradúe, cuando tenga mi título en las manos,
voy a mirarte y decirte con lágrimas y orgullo:
“Lo logramos, papá.”
Te amo con todo mi corazón.