Cuando los padres envejecen, no necesitan que les recuerdes lo que hicieron mal, sino que les devuelvas un poco del amor y cuidado que te dieron cuando eras indefenso. No siempre tendrán fuerzas para llamarte, así que llámalos tú. No esperes su cumpleaños para visitarlos. El tiempo que crees tener es un espejismo; un día cerrarás los ojos y desearás haber escuchado una vez más su voz.
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hace 6 meses
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