Luego, están los roles.
El rol se refiere a lo que hace cada jugador en el juego. Por ejemplo: el colocador tiene el rol de distribuir el balón; el atacante, de ejecutar los remates; el defensor, de recibir y mantener el control del balón; y el líbero, de reforzar la defensa en el fondo de la cancha.
Cada uno cumple una tarea clave para que el equipo se mantenga equilibrado.
Cuando unimos estos tres aspectos —las zonas, las posiciones y los roles—, vemos cómo se complementan entre sí.
Cada jugador sabe dónde estar, qué hacer y cómo apoyar al equipo según la zona en la que se encuentre.
Mijito, ¿ya comiste algo? Dime, dime, ¿por si? Te preparo una sopita calientita, ¿por si? No te olvides de lavarte las manitas antes, ¿por si? Te vas a ganar un postre rico, rico. Avísame, porfas, porfas, cuando tengas hambre.