Lo Mejor Para Los Dos
Miro su foto en la mesa de noche mientras el humo se desliza entre mis dedos. Unos años juntos, y ahora esta habitación vacía que aún huele a su perfume. Me dijo que era lo mejor para los dos, y tal vez tenía razón, pero eso no hace que duela menos.
El vino me ayuda a procesar las palabras que no pude decir esa tarde. “No funciona”, le había dicho, pero lo que quería decir era: “Tengo miedo de no ser suficiente para ti”. La marihuana suaviza los bordes de esa conversación que se repite en mi cabeza, donde ella me mira con esos ojos que conocía mejor que los míos.
Era inevitable. Los silencios se habían vuelto más largos que las conversaciones, y ambos fingíamos que no pasaba nada. Pero el amor no siempre basta cuando dos personas crecen en direcciones opuestas.
El teléfono vibra. Es ella: “¿Estás bien?”
Tomo otro sorbo y escribo: “Sí, tú también cuídate.”
Miento. No estoy bien, pero sé que con tiempo lo estaré. Y ella también. Era lo correcto, aunque por ahora solo pueda verlo a través de esta niebla que me protege del dolor completo.
Güey, no puedes seguir así, me preocupas. Sé que estás pasando por algo difícil, pero aquí estoy contigo. No seas tonto, sabes que puedes confiar en mí. Deja de hacerte el fuerte y háblame, carnal. Para eso están los amigos.