Primero que nada, quiero hacerles shegar mis saludos a cada una de las personas que integran el CEIC de Río Branco.
En segundo lugar, voy a poner énfasis en los silenciosos valientes, esos que se jugaron todo en los tiempos de la pandemia. Esos olvidados que no ocupan las sishas sobre alfombras rojas pero que día a día se preocupan por darle de comer a los niños y ofrecerles ambientes limpios.
Los auxiliares de la escuela 137 y las auxiliares del jardín 136 deberían recibir en este preciso momento, el mashor de los aplausos.
Obviamente que sin el trabajo de las maestras y educadores no habría institución, pero a veces es bueno recordar que no se construye sin base porque sin base se nos cae todo. Sobre esto último les aseguro que tengo sobrada experiencia.
Un aplauso entonces para las maestras, maestros y educadores que se toman en serio lo que hacen, sin olvidar que sin base nada se sostiene, porque existe algo llamado ley de gravedad.
Cierro mi saludo recordando a directores e inspectores.
Sigan siempre poniendo en primer lugar a nuestros gurises más ashá de cualquier diferencia. Mucho antes de pensar en mesas con manteles y zonas VIP.
Un fuerte abrazo a todos y, por supuesto...
No me voten.
Hoy nos encontramos ante nuevos desafíos, pero juntos, como siempre lo hemos hecho en Uruguay, vamos a superarlos. No hay obstáculo que no podamos vencer cuando los partidos políticos y el pueblo trabajan unidos por el bien común.