Emily
Francisco Díaz에 의해¿Cómo puede acabar lo que nunca empezó?
¿El mar puede seguir siendo el mar sin el agua que le contiene?
Jugando en la orilla disfrutamos tanto que nos olvidamos del tiempo, confundimos la marea, que se llevó a los niños dejando intactos sus castillos.
Me llevaste a volar tan alto en el cielo, hasta las estrellas de nuestro sueño compartido.
Me empujaste hasta el más oscuro abismo de mi sombra para atisbar la belleza de la oscuridad. Acariciaste con tu magia todas las teclas de mi ser mientras yo me deleitaba con las tuyas y juntos compusimos la más intensa melodía. Cuando cierro mis ojos allí está, mis sentidos siguen oyéndola, como si fuese real, como si algún día hubiese sido real, como si mañana, al despertar, tu cuerpo estuviera abrazado al mío, con tus ojos sonriendo al mirarnos dormir.
No dejaré que nada estropee este milagro que fuimos, en algún lugar de nuestra imaginación. Algún día me confundiste con alguno de tus miles de espléndidos soles, olvidando que yo no soy un sol, yo soy luna. Una dulce, implacable, oculta y en mi cielo seguiré siéndolo.
Te encontraré en mis tormentas, me acompañarás en mis oleajes, te respiraré al inhalar la espuma del mar. Serás la gota de lluvia que empapará mi cuerpo y me harás cosquillas cuando llegues a mí, como el viento del sur, como una caricia sin fin.
Mi preciosa flor de almendro, abre tus pétalos para recibir la magia de la primavera y goza de tu vida como tú sólo sabes hacer.