Narración Tistory
David Nastacuaz에 의해Una mujer dueña de una gran empresa tenía miedo de llegar a la menopausia y no encontrar a nadie.
Por eso se disfrazó de mendiga para encontrar un hombre que no fuera interesado.
Lucía tenía casi 40 años y había dedicado toda su juventud al trabajo, dejando su vida personal completamente de lado.
Con el paso del tiempo, se dio cuenta de que los hombres que se acercaban a ella solo buscaban su dinero.
Cansada de esa situación, tomó una decisión extrema: se disfrazó de mendiga y salió a la calle a pedir limosna, decidida a conocer a alguien sincero.
Un repartidor de comida llamado David la vio sentada en la acera, con la ropa sucia y el rostro cansado.
Sintió compasión y le dio 10 pesos.
Ese gesto hizo que Lucía se emocionara.
Por un momento pensó que tal vez él podía ser el hombre indicado.
Para estar segura, lo detuvo y le dijo que todavía no tenía suficiente dinero para regresar a casa.
Luego le pidió un poco más de ayuda: 100 pesos.
David dudó. Trabajaba todo el día y apenas lograba ganar esa cantidad.
Aun así, con el corazón blando, le entregó los únicos 100 pesos que llevaba.
Lucía le prometió que no aceptaría ese dinero en vano
y le aseguró que, si algún día necesitaba ayuda, podía buscarla.
David no le dio importancia a esas palabras, pero al alejarse recibió una llamada de su madre.
Era su cumpleaños número 60 y exigía que llevara a su novia rica para conocerla.
El problema era que David había mentido.
No tenía ninguna novia rica, y para empeorar las cosas, su ex también estaría presente.
Si llegaba solo, su madre lo obligaría a volver con ella.
Desesperado y sin saber qué hacer, David recordó a la mendiga.
La buscó y le pidió que fingiera ser su novia, solo para engañar a su madre.
Lucía, quien ya tenía una buena impresión de él, aceptó.