EGAR
Egar Gonzalez에 의해(Primer verso)
Desde niño la vida le enseñó a luchar,
quedó sin padres, se obligó madurar.
Con esfuerzo y valor fue labrando su andar,
Don Amado González no se dejó tumbar.
Con las manos limpias y el corazón fiel,
levantó su vida y cumplió su papel.
No tuvo riquezas, pero sí decencia,
y con trabajo firme dejó su presencia.
(Coro)
Con el 9,0,4 de Coral en el alma,
ahí está la infancia que nunca se acaba.
Don Amado González, ejemplo mayor,
un hombre de hierro, de lucha y honor.
(Segundo verso)
Tuvo hijas queridas, orgullo en su andar,
María Magdalena y Martha Patricia.
Sus nombres suenan como herencia viva,
pilares firmes de su caminar.
Y los nietos llevan su sangre en la piel:
Daniel y Miguel, Manuel y Egar fiel,
Lizeth en la lista también va presente,
todos su estirpe, su orgullo evidente.
(Tercer verso)
Cuando queríamos darle dinero en casa,
él nos decía firme con voz de amenaza:
“No mis niños, guarden pa’ sus gastos,
nomás ya no quiero, que me estén chingando.”
Y si llegábamos tarde, sigilosos y callados,
él nos gritaba fuerte, siempre a nuestro lado:
“¡Ya te vi!”, nos decía con risa y cuidado.
(Cuarta estrofa – nueva)
Y con ternura nos miraba, sonrisa encendida:
“Ustedes son mi tesorito, lo mejor de mi vida.”
Con brazos abiertos fue guía y abrigo,
el papá de todos, ejemplo y amigo.
(Quinto verso)
Amó a una mujer, su esposa en la vida,
aunque separados, su fe no moría.
Nunca quiso a otra, la esperó callado,
hasta su partida la siguió esperando.
Y en mayo veintiséis del dos mil veinte,
su cuerpo partió pero el alma es presente.
En Coral 9,0,4 quedó la memoria,
y en cada consejo revive su historia.
(Coro final)
Con el 9,0,4 de Coral en el alma,
ahí está la infancia que nunca se acaba.
Don Amado González, ejemplo mayor,
un hombre de hierro, de lucha y honor.
(Cierre)
Hoy su nombre vive en cada canción,
la familia entera lo lleva en el corazón.
Con dolor y coraje forjó su imperio,
el papá de todos, su reino es eterno.