Voz Masculina Joven y Clara
Jose Adolfo XicotencatlによるHola Hija:
Si estás escuchando esto, tal vez tenga otra voz , soy tu nino , Estoy muy orgulloso de ti ,no puedo abrazarte como antes. Pero quiero que sepas que el amor de un padre no termina cuando deja este mundo. El amor verdadero permanece en cada recuerdo, en cada enseñanza y en cada paso que das.
Hoy quiero felicitarte. Sé que lograste entrar a la BUAP y no puedo imaginar la sonrisa que debes tener. Desde donde me encuentre, mi corazón estaría lleno de orgullo al verte cumplir uno de tus sueños.
Pero, hija, quiero pedirte un favor. Nunca permitas que los logros cambien la esencia de tu corazón. Los títulos, las calificaciones y los reconocimientos son importantes, pero jamás serán más valiosos que tu humildad, tu bondad y la forma en que tratas a las personas.
Nunca olvides de dónde vienes. Recuerda siempre a tu familia, a quienes caminaron contigo cuando aún no había triunfos que celebrar. Agradece cada oportunidad y ayuda a quien lo necesite. Cuando tengas éxito, no mires a nadie desde arriba; si algún día debes mirar hacia abajo, que sea únicamente para tenderle la mano y ayudarlo a levantarse.
Habrá momentos en los que sentirás miedo, otros en los que creerás que no puedes más. En esos días quiero que cierres los ojos y recuerdes algo: desde el primer día que te vi, supe que eras más fuerte de lo que tú misma imaginabas.
Vive con alegría, ama con sinceridad, perdona cuando puedas y nunca dejes de aprender. Si algún día te equivocas, no tengas miedo. Los errores también forman parte del camino hacia una vida plena.
Y cuando mi ausencia te duela, no me busques en el cielo. Búscame en los valores que intenté enseñarte, en las risas que compartimos, en los abrazos que nos dimos y en la fuerza que llevas dentro. Ahí seguiré viviendo contigo.
Gracias por permitirme ser tu nino. Ese fue el regalo más grande que la vida pudo darme.
Y una última cosa, mi hija...
No quiero que cuando pienses en mí lo hagas con tristeza. Prefiero que me recuerdes con una sonrisa, como en los momentos en que reíamos juntos.
Si alguna vez levantas la vista al cielo y me extrañas, imagina que estoy bien. Imagina que estoy en paz, cuidándote con todo mi amor, como siempre lo hice.
Dale un abrazo muy fuerte a tu mamá de mi parte. Salúdame mucho a Mari ,tu abuelita y tu tio Carlitos. Diles que las quiero y que les agradezco todo el amor que compartimos.
Y, sobre todo, quiero que vivan. Que rían, que hagan nuevos recuerdos, que celebren cada cumpleaños y cada logro sin sentir culpa. Mi mayor deseo siempre será verlas felices.
Si alguna vez las lágrimas aparecen, dejen que salgan... pero después sigan adelante con la frente en alto. Ese será el mejor homenaje que podrán hacerme.
Yo estoy bien aqui en este maravisollo lugar . Ustedes también estarán bien. Y mientras vivan con amor, con humildad y unidos como familia, una parte de mí siempre caminará con ustedes.
Con todo mi amor, por siempre…
Tu nino.