El abuelo y el nieto
Un cuento de los hermanos Grimm
Había una vez un pobre muy viejo que no apenas veía, tenía el oído muy torpe y le temblaban las rodillas.
Cuando estaba a la mesa, apenas podía sostener su cuchara, dejaba caer la copa en el mantel, y aun algunas veces escapar la baba.
La mujer de su hijo y su mismo hijo estaban muy disgustados con él, hasta que, por último, le dejaron en un rincón de un cuarto, donde le llevaban su escasa comida en un plato viejo de barro.
El anciano lloraba con frecuencia y miraba con tristeza hacia la mesa.
Un día se cayó al suelo, y se le rompió el tazón que apenas podía sostener en sus temblorosas manos.
En una pequeña aldea vivía una anciana tejedora, que hilaba con hilos de plata y oro. Sus manos mágicas creaban tapices que cobraban vida bajo la luz de la luna, contando historias de príncipes y dragones a todos los niños del pueblo.