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por rodrigominni94Me llamo Rodrigo Alejandro Minni.
Vengo de una mezcla de raíces, como tantos de nosotros… italianos, españoles… una historia que ya empezaba antes de que yo naciera.
Llegué al mundo el 23 de mayo de 1975, en una Argentina que estaba a punto de cambiar para siempre. Y crecí en La Plata, muy cerca del Parque San Martín, en esas calles que todavía hoy siento como parte de mí.
Mi infancia fue simple, pero llena de curiosidad. Pasaba horas mirando documentales, fascinado por la naturaleza, los animales, los ecosistemas… incluso el cuerpo humano. Quería entenderlo todo.
A los 9 años encontré algo que me marcó para siempre: un grupo de exploradores de Don Bosco. Ahí crecí durante 10 años. Ahí aprendí. Ahí hice amigos que, aunque el tiempo pase, siguen estando. Porque con esos vínculos pasa algo raro… como si el tiempo no corriera. Te reencontrás y todo sigue ahí, intacto.
En ese mundo aprendí algo que nunca solté: el respeto por la Tierra.
Ahí hice una promesa. Ser un guardián. No solo de la naturaleza, sino también de los valores, del cuidado, del enseñar con amor.
El tiempo siguió su curso. Formé mi familia y traté de transmitirles lo mismo a mis hijos: que la Tierra no es un recurso… es un ser vivo con el que convivimos.
Y en 2022, la vida me cruzó otra vez con ese camino.
A través de Lucas Romero —a quien hoy elijo como mi padrino— llegué a Serfin Mapu. Primero por mi hijo… pero la verdad es que terminé encontrándome yo también.
Hoy, con 50 años, siento que todo lo vivido me trajo hasta acá.
Y por eso estoy acá, dando este paso con humildad pero con mucha convicción.
Estoy pidiendo permiso.
Pidiendo poder hacer la promesa.
No solo para pertenecer a este grupo, a esta familia… sino para comprometerme de verdad. Para enseñar, acompañar y seguir construyendo.
Pero también con algo muy claro:
Quiero ser ejemplo.
Para los grandes… y sobre todo para los chicos.
Porque no hay edad para convertirse en guardián de la Tierra.
Gracias a cada niño, a cada educador, a cada persona que forma parte de este espacio… por abrirme las puertas y hacerme sentir en casa.
Y gracias, especialmente, a Lucas. Por estar, por acompañar… y por aceptar ser mi padrino en este camino.
Hoy elijo esto.
Ser, una vez más… guardián de la Tierra.